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Exposición del proyecto fotográfico “Desplazamiento” de Gerardo Montes de Oca, uno de los 10 ganadores del Concurso de Arte Público Urbano convocado por SITEUR en torno a la Sustentabilidad Urbana.

Del 22 de Octubre al 22 de Noviembre en la Estación San Juan de Dios del Tren Ligero de Guadalajara. Entrada libre.

DESPLAZAMIENTO

Cuando salimos a la calle entramos a un espacio conformado por palabras e imágenes que se entretejen en el encuentro con la gente y sus gestos: entramos a un pensamiento y un sentimiento que tienen su propia lógica y estética. Es en el ir y venir entre lo público y lo privado donde intercambiamos ideas y sentimientos que nos vinculan con los otros y con el espacio que habitamos. De esta manera forjamos nuestras identidades individual y colectiva y dotamos de sentido a la vida cotidiana y a los espacios que habitamos.

Lo que comunicamos y lo que somos está en función del espacio y, por ello, si cambia el espacio la comunicación es otra, y aunque se pretenda decir lo mismo se dice necesariamente otra cosa con otros significados, de tal forma que si reconfiguramos el espacio físico de la ciudad se recompone al espíritu colectivo. Siguiendo las palabras del Psicólogo Social Pablo Fernández Christlieb, “pese a la magnitud de la tarea de reconfigurar una ciudad, ésta parece poder lograrse más mediante la omisión que la comisión: puede decirse que no hay reconfiguración de la calle más instantánea y barata que la abolición del automóvil; la presencia de ese artefacto ha dotado a la ciudad de una sustancia que parece pasajera e inmaterial, pero que es permanente y sólida: la velocidad”, un objeto que aplana el espacio y lo hace lineal, pobre en significado.

Es esa velocidad la que, al servicio de la eficiencia y productividad se materializa en forma de avenidas, puentes y túneles, tragándose los espacios tanto físicos como simbólicos donde podría reunirse la gente, saturándolos de autos. La repetitividad se impone y perdemos casi toda movilidad física y, con el riesgo de atrofiarnos, perdemos también la libertad de maniobra e improvisación en la vida cotidiana.

Es así como el auto, más que transportarnos, nos desplaza a nosotros mismos de nuestro propio espacio urbano y colectivo. Construir más y más infraestructura vial de manera irracional  como se ha venido haciendo en nuestra ciudad -irracionalidad conveniente a intereses económicos y electorales-, además de generar mucho más tráfico, sólo fractura el espacio público donde la colectividad se reconoce a sí misma, desvaneciéndolo con todo y su gente, parques, árboles, banquetas, rituales, diálogos, sorpresas, charlas, oxígeno, gestos y calidad de vida. El desplazamiento edificando aislamiento y la inercia destruyendo ciudades.

Gerardo Montes de Oca Valadez, 2010.

 

FG2010 ACTUALIDAD FOTOGRÁFICA DE GUADALAJARA

28 fotógrafos

Curaduría Dra. Laura González Flores

MURA (Museo Raúl Anguiano)

Hasta el 30 de Octubre 2010

El 15 de Abril a las 8.30pm en La Selva Café -López Cotilla 2008, Colonia Arcos Vallarta en Guadalajara- se inaugura la primera exposición fotográfica de Gerardo Montes de Oca Valadez (Guadalajara, 1978), titulada “Energía”. La obra está conformada por 15 fotografías de 85 x 56.5 cms.

La entrada es gratuita. Informes La Selva Café, tels. 3630 9623

ENERGÍA

A lo largo de su historia, las sociedades han creado mitologías con el fin de reafirmar y articular su identidad, generando diversos símbolos y narrativas para representar dichos valores e ideales. La energía y la fuerza han sido cualidades muy preciadas en gran parte de la Humanidad (sino en toda), y parece no existir Cultura alguna que desee verse a sí misma como débil y a la deriva.

En la Grecia clásica el desnudo masculino simbolizaba la energía, la fuerza y los ideales del atleta, del guerrero, del héroe y del ciudadano griego. Incluso los dioses fueron representados con desnudos idealizados. A partir del Renacimiento se recurrió nuevamente a los mitos clásicos para expresar los nuevos ideales de la humanidad en un contexto inicialmente religioso y posteriormente profano y más mundano, volviéndose un referente de la estética imperialista y colonial, expresión de poder.

Desde el siglo XIX, el concepto moderno de progreso se colocó, gracias al desarrollo tecnológico, como uno de los valores más preciados en la cultura moderna, y en ciertos contextos se ha recurrido de nueva cuenta a formas estéticas clásicas con el uso del cuerpo desnudo como alegoría para representar energía y fuerza, es decir, dominio, pero ahora dominio tecnológico ante la naturaleza.

Sin embargo, el tipo de relación que se ha establecido con el entorno en las culturas occidentales dominantes (y llamadas avanzadas o desarrolladas) ha sido desde un paradigma dual en el que el ser humano se percibe desvinculado de su contexto natural, generando una relación de confrontación donde la naturaleza es vista como ajena al ser humano y que debe ser dominada para su servicio.

Así pues la Energía Humana y la Energía del Planeta entran en choque.

La tecnología se ha anunciado como la promesa de una vida más segura y cómoda pero, paradójicamente, nos encontramos en un momento de crisis tanto política y económica como cultural y ambiental, crisis generada en gran parte por el uso indiscriminado de dicha tecnología.

Hay incluso quienes señalan, irónicamente, que estamos ante una seria crisis energética.

Los ideales presentes simplemente no definen claramente quiénes somos, dónde estamos, ni a dónde vamos. Estamos destruyendo las posibilidades de sostener nuestra propia estructura social y nuestro entorno. Es pues, una situación insostenible y cabría reconsiderar ¿qué es lo que nos ha motivado a actuar de tal manera?, ¿qué es esa energía, de dónde viene, cuál es su naturaleza? ¿Está en nosotros?, ¿somos capaces de conducir dicha energía?, ¿es parte esencial de la naturaleza humana?

Hemos sido capaces de desaparecer la realidad misma para ahora simularla e incluso desear dicha simulación.

Es a partir de la relación etimológica entre las nociones de fuerza, energía y poder que esta serie fotográfica pretende señalar ciertas contradicciones de la condición humana y, deseablemente, provocar una seria reflexión en torno a nuestra contribución personal y colectiva, para bien o para mal, al curso de la historia de nuestra realidad.

Texto e imágenes/Text and images: Gerardo Montes de Oca

Copyrights 2010

En la Jornada de Jalisco:

http://www.lajornadajalisco.com.mx/2010/04/07/index.php?section=cultura&article=011n1cul

En Público:

http://www.milenio.com/node/417827

En El Informador:

http://www.informador.com.mx/cultura/2010/191884/6/postales-de-los-contrastes-del-progreso.htm

English version.

ENERGY
Throughout history, societies have created myths in order to reaffirm and articulate their identity, generating various symbols and narratives to represent those values and ideals. The energy and strength are qualities much prized in much of humanity (if not in all of it), and does not exist any culture that desires to see themselves as weak and drifting.
In ancient Greece the male nude symbolized energy, the strength and ideals of the athlete, the warrior, the hero and the Greek citizen. Even the gods were represented with idealized nudes. Since the Renaissance the Occidental European Culture resorted again to classical myths to express the new ideal of humanity initially in a religious context and then profane and mundane, becoming a reference of imperialist and colonial aesthetics, expression of power.
Since the nineteenth century, the modern concept of progress was laid, thanks to technological development, as one of the most cherished values in modern culture and, in certain contexts, the use of the naked body in its classical aesthetic forms was taken again into account as an allegory to represent power and strength, domain, but now technological dominance to nature.
However, the relationship established with the environment in mainstream Western cultures (and called advanced or developed ) has been based from a dual paradigm in which the human being is seen detached from their natural context, creating an adversarial relationship where nature is seen as foreign to the human being and must be mastered for its service.
This is how the Energy of the Human and the Energy of the Planet go into shock.
The technology has been announced as the promise of a safe and comfortable life but, paradoxically, we are in a time of political and economic crisis as both cultural and environmental crisis caused largely by the indiscriminate use of such technology.
Some even say, ironically, that we face a serious energy crisis.
The present ideals simply do not clearly define who we are, where we are and where we go to. We are destroying the chances of sustaining our social structure and our environment. It is therefore untenable and we might reconsider what is what has motivated us to act in any way, and what is that energy, where it comes from, what is its nature? Is it within us?, Are we able to conduct this energy?, Is an essential part of human nature?
We have been able to disappear reality itself for now simulate it and even desire such a simulation.
It is from the etymological relationship between the notions of strength, energy and power that this series of photographs intended to point out certain contradictions of the human condition and, hopefully, provoke a serious reflection on our personal and collective contribution to, for good or ill, the course of history of our reality.
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